Siguiendo con el artículo que ya publiqué sobre Mario Conde “Viejas Glorias deportivas” quería comentar la entrevista que hizo ayer en La Noria con Jordi González.
Fue una entrevista floja, muy preparada y hasta podría decir que teatrera en la que se fomentó la creencia del Mario Conde como mito, de su sufrimiento y de la búsqueda de su yo interior. Hubo también tiempo para publicitar los negocios familiares regalándole al presentador una lata de aceite “Los Carrizos” que Mario y Alejandra (sus hijos) comercializan desde su finca de Toledo a través de la empresa Oleum Flumine S.L. y de su “Editorial Séneca” con su último libro “La palabra y el Tao” dándo un giro al Mario Conde espiritual.
También habló de sus memorias las cuales de momento no tiene intención de publicar, supongo que por el alto coste político y por los pactos que habrá hecho a cambio de que no salgan a la luz. Una herencia que creo recibirán sus hijos.
Me hizo mucha gracia que hablará de su realidad sobre el sistema penitenciario agradeciendo a los directores de la prisión su labor, creo que es increíble que él hable de esta realidad cuando no creo que la haya conocido.
De lo que no se habló y creo que se tenía que haber hablado es de donde están los 600.000 millones de pesetas de la época que volaron y si realmente le ha compensado, de si esta espiritualidad plasmada en los libros proviene de su mala conciencia o de la época con el Opus Dei y la masoneria, de sus actuales relaciones políticas, etc..
Fue una mala entrevista, y aún con los silencios cortados y las respuestas preparadas no pasó de una entrevista más a un ladrón, al estilo el Dioni, en versión chulesca, faltaron frases ingeniosos y un poco más de contenido, y algún de tipo de posicionamiento hacía algun lado.
Según Mario Conde para entender quien es Mario Conde uno se tiene que remontar al discurso de investidura de doctor honoris causa
