Cuando la gente habla de crisis todo el mundo piensa en los constructores, apis, inmobiliarias, promotores pero nadie habla de los tasadores de fincas.
Los tasadores de fincas yo los llamo los estresados porque todo el mundo les metía caña: los bancos para que fuesen rápido y tasaran alto para que las operaciones entraran, los propietarios, los apis, etc… Total que tasaban inmuebles en 1 o 2 días, presionados por todos, y total para quedarse con un margen más bien reducido ya que las agencias de tasación eran las que realmente ganaban dinero.
Cada oficina tenía sus tasadores de confianza, y cuando en el banco solicitabas la tasación ponías el importe “recomendado” por el que se tenía que tasar. Mucha gente no le daba importancia a este echo, pero pensad que la tasaciones se realizan por valor comparativo de inmuebles de la zona, por lo que se subía el importe de todas las tasaciones futuras ya que venían referenciadas a las anteriores tasaciones.
Los promotores espabilados vieron pronto el nuevo filón de oro, hacer tasaciones en lugares remotos sin datos históricos válidos, en ese caso el tasador pedía como referencia el precio que el promotor había pagado por el solar, a lo que el promotor le subía el valor x10 o más, y con el importe de la hipoteca pagaba el solar, construía y compraba todos los solares de los alrededores que irían referenciados al precio del primer solar, todo sin haber metido un duro de su bolsillo.
La ayuda de los agentes tasadores ha sido un factor clave en el incremento de la burbuja inmobiliaria, si no se tasaba al precio que el banco quería se cambiaba de tasador y los promotores y propietarios no tenían reparos en dar incentivos para que el valor del inmueble fuese más alto.
Ya hace meses que la situación ha cambiado, el parón es generalizado y ya no entran operaciones en los bancos, por lo que el número de tasadores se reducirá bastante (de los desamparados de la construcción no es un gremio preocupante debido a su alta formación, por lo que se calcula que se recolocaran, no así la mano de obra sin cualificación).
Un último tema que me queda por tratar es el de la responsabilidad del tasador, ya estuve viendo el caso de un cliente (al fin y al cabo el que acaba pagando la tasación) que podía denunciar al tasador por una sobrevaloración (esto es preocupante viendo los futuros embargos que se acercan), y otra la responsabilidad frente a la entidad bancaria que ha hipotecado inmuebles en función de este valor de tasación, y que exigirá ese valor en el momento del embargo.
Conclusión final: Se van a repartir bofetadas por todas partes.
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